martes, 14 de julio de 2009

Sólo un puñado de células

Hace unos días estaba hablando con unos amigos sobre el aborto cuando alguien dijo: "pero si sólo son un puñado de células". En ese momento, que es de los pocos en que he estado inspirado para una respuesta rápida, repliqué: "acaso nosotros no somos simplemente un puñado de células". Pues si nos paramos a pensar en que somos nosotros, al menos físicamente, no nos queda otra que reconocer que somos un conjunto de células, cada una con su especialidad y formando sus grupos (órganos, nervios, sangre, etc.), pero al fin y al cabo células. Cuando hablamos del aborto, tenemos que enfrentarnos a la pregunta de cuándo empieza la vida.
Hace poco una ministra española, de cuyo nombre no quiero acordarme, dijo que un feto de 12 semanas era un ser vivo pero no un ser humano. ¿Cuál debe ser nuestra definición de ser humano? Si la basamos en la cantidad de células que componen nuestro cuerpo entonces los bajitos seríamos menos seres humanos que los altos. Un niño no sería tan ser humano como lo sería un adulto. Si nos basamos en la morfología, o en la forma que tenemos, tendríamos problemas cuando alguien pierde uno de sus miembros. ¿Una persona con un solo brazo deja de ser ser humano? ¿O si nos sustituyen alguno de nuestros órganos por alguno artificial (cosa que no creo que tardemos mucho en ver) dejaremos de ser personas? Si nos basamos en el nivel de consciencia de uno mismo, también tendríamos problemas pues tardamos bastante tiempo en tener consciencia de nosotros y nuestro entorno.
No soy un experto en medicina ni en ciencias, pero creo que deberíamos tener presente cuando pensemos en un embrión como un conjunto de células, que, al fin y al cabo, nosotros también lo somos.

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