martes, 14 de agosto de 2007

Como niños

De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 18.3

Como cambia la percepción de un texto dependiendo de la etapa de tu vida y la experiencia que tengas. Cuando haces años leía este versículo, lo primero que venía a la cabeza era la inocencia y la credulidad de los niños. Y pensabe que así debía ser nuestra fe, creer sin cuestionarnos nada, de la misma manera que un niño cree en Papá Noel sin cuestionarse como podrá hacer para repartir todos los regalos en apenas unas horas. No creo que Dios nos pida esa clase de fe, de hecho Él nos llama a escudriñar las escrituras (Juan 5.39), y mi máximo ejemplo de ello fueron los judíos de Berea (Hechos 17.10-15) que antes de creer en Jesús, investigaron lo que las escrituras decían.
Yo creo que más bien, cuando dice de que debemos ser como niños, Jesús está hablando de una cualidad, que todos los niños tienen, independientemente de su cultura, o su picardía, y que según se va creciendo se va perdiendo. Me refiero la dependencia. Un niño tiene que depender al 100 % de sus padres. De la misma manera, los cristianos tenemos que depender de Dios. Y al contrario que los niños que según van creciendo se van haciendo más independientes nosotros deberíamos cada vez ser más dependientes de Dios.
Aprendamos a vivir con la confianza de los niños que saben que todo lo que necesitan se lo suplirán sus padres. Porque nuestro Padre celestial suplirá todo lo que nos falte(Filipenses 4.19).
Dependamos de Él.

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