martes, 16 de julio de 2013
Heidi, o el hijo pródigo
lunes, 4 de enero de 2010
Mi identidad
- Somos siervos de Jesucristo. Es algo que deberíamos recordar siempre, nosotros somos siervos de Dios. Me da la sensación que en este mundo moderno, cada vez vemos más a Dios como un colega, o incluso como nuestro siervo al que sólo exigimos y pedimos cosas. Pero la Biblia nos enseña que somos nosotros los que debemos servir a Dios. El es nuestro señor y nosotros debemos obedecerlo.
- Enviados. Es lo que significa la palabra apóstol. Y aunque no estoy hablando de un apostolado de la misma forma que lo fueron los doce, sí es cierto que todos somos enviados por Dios. ¿Enviados a qué? A ser testigos suyos y proclamar el evangelio de salvación. El evangelismo no es un ministerio exclusivo de unos pocos, es un deber de toda la iglesia.
- Apartados. Como cristianos debemos vivir apartados del mundo. No en un sentido tan literal que signifique irnos de nuestra sociedad a crear nuestras comunidades cerradas. Debemos estar en el mundo (Juan 17.15) pero no debemos participar de las cosas del mundo, del estilo de vida que nos aleja de Dios.
- Pertenecemos a Jesucristo. El ser humano necesita tener el sentido de pertenencia. Sentirse parte de una nación, de una familia, de un club, de un equipo deportivo... Qué maravilloso saber que pertenecemos a Dios, que somos parte de su "cuerpo", de su iglesia.
- Amados de Dios. De la misma manera es maravilloso poder sentirse amados por Dios. Él nos ama hasta tal punto que dio a su Hijo para que podamos tener una relación con Él.
- Llamados a ser Santos. Dios es santo y quiere que nosotros también seamos santos. Dios no nos pide imposibles. Y, aunque desde luego la santidad es imposible para el hombre por sí mismo, Dios nos ha dado a su Espíritu Santo para que nos purifique y nos santifique. Él es el Dios todo poderoso.
martes, 14 de julio de 2009
Sólo un puñado de células
martes, 7 de julio de 2009
Instantanea
jueves, 2 de julio de 2009
La Biblia dice lo que dice
"…Ya que usted ha leido la Biblia: me gustaría saber qué fue lo que más le llamó la atención.
Zhao: He comenzado mi carrera como investigador en física nuclear. En física existen solamente tres teorías de Newton, muy claras y simples. Comparadas con ellas, la Biblia es mucho más complicada. Quizás podamos reducir la Biblia a unos pocos puntos básicos, como las leyes de Newton. Creo que esos serían suficientes. Primero: Dios es omnipresente, omnipotente y omnisciente. Dios es perfectamente bueno. Segundo, a causa de su pecado original, el hombre tiene dificultad para comunicarse con Dios. Tercero, por lo tanto, Dios envía a Jesús para comunicarse con el hombre. Cuarto, el hombre no debe tratar de diseñar su propio destino. sino que debe seguir la guía de Jesús y de la Biblia.
Palau: ¡Qué resumen tan perfecto de los principales puntos de la Biblia! Ni yo como teólogo lo hubiera resumido con tanta perfección y precisión..."
miércoles, 29 de octubre de 2008
Entrenamiento diario
Esta mañana estaba leyendo a John Maxwell. Hablando de la necesidad de prepararse y formarse para el liderazgo Maxwell ponía como ejemplo el boxeo. Uno no se convierte en un buen boxeador en el ring, sino en los entrenamientos diarios. En el cuadrilátero sólo veremos los resultados de nuestro trabajo previo al combate.
Esta "ley", como Maxwell la llama, no es sólo aplicable al liderazgo, sino también a nuestro andar diario. Si nosotros no estamos entrenados, no podemos esperar que salgamos victoriosos en las pruebas, tentaciones o dificultades. Necesitamos estar entrenados para los momentos de crisis en que, en vez de guiarnos por planificaciones, nos guiaremos por nuestros "reflejos".
Por ello debemos preguntarnos cada día ¿Qué estoy haciendo para fortalecerme en mi vida cristiana? ¿Cómo me estoy entrenando para los momentos de adversidad? Pues de un entrenamiento adecuado dependerán nuestras decisiones. ¿Cómo me voy a dejar guiar por el Espíritu Santo cuando sea tentado si no me dejo guiar por Él el resto de mi vida? ¿Cómo voy a confiar en Dios en momentos de tormentas si en los momentos de calma no confío en Él? ¿Cómo voy a orar frente a una gran necesidad si en los momentos de abundancia me olvido de mi relación con Dios?
Por estas razones debemos practicar a diario las disciplinas espirituales que nos ayudaran a estar fuertes en nuestra relación con Dios. Orar, estudiar la Palabra, meditar, ayunar etc. debe ser parte de nuestro andar diario. No esperemos las dificultades para empezar a buscar los recursos de los cuales Dios nos ha provisto.
viernes, 29 de febrero de 2008
La procedencia de las bendiciones
Una historia que me llama mucho la atención es la del centurión que se acercó a Jesús para pedir un milagro de sanidad para su siervo (Mt. 8.5 y ss.). Lo que más me asombra es la actitud de este hombre y la fe que él tenía que le hacía saber que si el milagro se realizaba era porque Jesús lo había hecho. No le hacía falta que Jesús visitara su casa, no le hacía falta ver como tocaba a su siervo, no necesitaba ninguna prueba más que su palabra sabiendo que el que obraba era Jesús.
Nosotros muchas veces no tenemos este tipo de fe. Cuando recibimos alguna bendición, si no "vemos" algo diferente, algo extraordinario, alguna prueba con nuestros propios ojos de que dicha bendición viene de Dios, rápidamente se lo atribuimos a otro. Tuve suerte, fue gracias a un contacto ... son expresiones que utilizamos y que aunque parecen inocentes lo que estamos es atribuyendo la bendción a otra persona o causa fuera de Dios.
Y lo peor viene cuando nosotros pensamos que las bendiciones son fruto de nuestro esfuerzo, nuestra inteligencia o nuestras habilidades. Y por desgracia, en mi opinión, es lo que suele pasar.
Recordemos que toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. (Stg. 1.17 - LBLA)



