martes, 15 de enero de 2019
Marina
martes, 20 de agosto de 2013
Mamita Yunai
jueves, 8 de agosto de 2013
Gilead
Va a ser difícil escribir esta entrada del blog sin estropearos el libro, así que trataré de ser lo menos concreto posible, para que podáis disfrutar de su lectura tanto como yo lo hice. La cuestión es que hay diferentes preguntas teológicas que surgen en el libro, raro sería que no apareciesen ya que el personaje principal es un pastor. Pero lo interesante no son las preguntas, sino quiénes las formulan y el porqué. Una de las grandes cuestiones que se plantean en el libro es planteada por Jack, el hijo descarriado del pastor presbiteriano amigo de nuestro protagonista. La cuestión en sí, no sólo ha sido debatida por la iglesia, sino que estos mismos personajes, a lo largo de toda su vida han disfrutado de interminables debates sobre el asunto sin llegar a un acuerdo mutuo. Pero a pesar de darle a este hombre una respuesta, pensada y razonada no sólo en ese momento sino a lo largo de sus vida, es totalmente irrelevante para la situación Jack.
Y la verdad es que después de leer este libro, me quedé pensando si no será cierto que como iglesia no estamos ofreciendo respuestas a nuestra sociedad. Tenemos grandes conceptos teológicos, tenemos preparadas nuestras respuestas para nuestros hermanos de diferentes corrientes teológicas, pero ¿realmente estamos siendo relevantes para aquellos que nos rodean y ofrecemos respuestas que puedan aplicar a sus vidas?
Lo cierto es que no sé si la autora de esta novela es cristiana o no. No sé si será una crítica a la iglesia o una auto-crítica. Pero, sea lo que sea, creo que es bastante acertada. No creo que la teología sea un deporte de debates para ver quién da más y mejores argumentos. Deberíamos hacer un esfuerzo por dar respuestas válidas y útiles a aquellos que nos están preguntando cómo puede Dios influenciar en sus vidas.
Podrías pensar que estoy exagerando. Que la gente de hoy en día no quiere oír las respuestas que ofrece la Biblia a sus preguntas. Que tampoco es para tanto lo que puedas decir. Bueno, lee esta novela y luego charlamos un rato.
viernes, 2 de agosto de 2013
Siete lunas y siete serpientes
domingo, 28 de julio de 2013
Anonimatic
domingo, 21 de julio de 2013
Colorín colorado, este cuento se ha acabado
martes, 16 de julio de 2013
Heidi, o el hijo pródigo
lunes, 4 de enero de 2010
Mi identidad
- Somos siervos de Jesucristo. Es algo que deberíamos recordar siempre, nosotros somos siervos de Dios. Me da la sensación que en este mundo moderno, cada vez vemos más a Dios como un colega, o incluso como nuestro siervo al que sólo exigimos y pedimos cosas. Pero la Biblia nos enseña que somos nosotros los que debemos servir a Dios. El es nuestro señor y nosotros debemos obedecerlo.
- Enviados. Es lo que significa la palabra apóstol. Y aunque no estoy hablando de un apostolado de la misma forma que lo fueron los doce, sí es cierto que todos somos enviados por Dios. ¿Enviados a qué? A ser testigos suyos y proclamar el evangelio de salvación. El evangelismo no es un ministerio exclusivo de unos pocos, es un deber de toda la iglesia.
- Apartados. Como cristianos debemos vivir apartados del mundo. No en un sentido tan literal que signifique irnos de nuestra sociedad a crear nuestras comunidades cerradas. Debemos estar en el mundo (Juan 17.15) pero no debemos participar de las cosas del mundo, del estilo de vida que nos aleja de Dios.
- Pertenecemos a Jesucristo. El ser humano necesita tener el sentido de pertenencia. Sentirse parte de una nación, de una familia, de un club, de un equipo deportivo... Qué maravilloso saber que pertenecemos a Dios, que somos parte de su "cuerpo", de su iglesia.
- Amados de Dios. De la misma manera es maravilloso poder sentirse amados por Dios. Él nos ama hasta tal punto que dio a su Hijo para que podamos tener una relación con Él.
- Llamados a ser Santos. Dios es santo y quiere que nosotros también seamos santos. Dios no nos pide imposibles. Y, aunque desde luego la santidad es imposible para el hombre por sí mismo, Dios nos ha dado a su Espíritu Santo para que nos purifique y nos santifique. Él es el Dios todo poderoso.
martes, 14 de julio de 2009
Sólo un puñado de células
martes, 7 de julio de 2009
Instantanea
jueves, 2 de julio de 2009
La Biblia dice lo que dice
"…Ya que usted ha leido la Biblia: me gustaría saber qué fue lo que más le llamó la atención.
Zhao: He comenzado mi carrera como investigador en física nuclear. En física existen solamente tres teorías de Newton, muy claras y simples. Comparadas con ellas, la Biblia es mucho más complicada. Quizás podamos reducir la Biblia a unos pocos puntos básicos, como las leyes de Newton. Creo que esos serían suficientes. Primero: Dios es omnipresente, omnipotente y omnisciente. Dios es perfectamente bueno. Segundo, a causa de su pecado original, el hombre tiene dificultad para comunicarse con Dios. Tercero, por lo tanto, Dios envía a Jesús para comunicarse con el hombre. Cuarto, el hombre no debe tratar de diseñar su propio destino. sino que debe seguir la guía de Jesús y de la Biblia.
Palau: ¡Qué resumen tan perfecto de los principales puntos de la Biblia! Ni yo como teólogo lo hubiera resumido con tanta perfección y precisión..."
miércoles, 29 de octubre de 2008
Entrenamiento diario
Esta mañana estaba leyendo a John Maxwell. Hablando de la necesidad de prepararse y formarse para el liderazgo Maxwell ponía como ejemplo el boxeo. Uno no se convierte en un buen boxeador en el ring, sino en los entrenamientos diarios. En el cuadrilátero sólo veremos los resultados de nuestro trabajo previo al combate.
Esta "ley", como Maxwell la llama, no es sólo aplicable al liderazgo, sino también a nuestro andar diario. Si nosotros no estamos entrenados, no podemos esperar que salgamos victoriosos en las pruebas, tentaciones o dificultades. Necesitamos estar entrenados para los momentos de crisis en que, en vez de guiarnos por planificaciones, nos guiaremos por nuestros "reflejos".
Por ello debemos preguntarnos cada día ¿Qué estoy haciendo para fortalecerme en mi vida cristiana? ¿Cómo me estoy entrenando para los momentos de adversidad? Pues de un entrenamiento adecuado dependerán nuestras decisiones. ¿Cómo me voy a dejar guiar por el Espíritu Santo cuando sea tentado si no me dejo guiar por Él el resto de mi vida? ¿Cómo voy a confiar en Dios en momentos de tormentas si en los momentos de calma no confío en Él? ¿Cómo voy a orar frente a una gran necesidad si en los momentos de abundancia me olvido de mi relación con Dios?
Por estas razones debemos practicar a diario las disciplinas espirituales que nos ayudaran a estar fuertes en nuestra relación con Dios. Orar, estudiar la Palabra, meditar, ayunar etc. debe ser parte de nuestro andar diario. No esperemos las dificultades para empezar a buscar los recursos de los cuales Dios nos ha provisto.
viernes, 29 de febrero de 2008
La procedencia de las bendiciones
Una historia que me llama mucho la atención es la del centurión que se acercó a Jesús para pedir un milagro de sanidad para su siervo (Mt. 8.5 y ss.). Lo que más me asombra es la actitud de este hombre y la fe que él tenía que le hacía saber que si el milagro se realizaba era porque Jesús lo había hecho. No le hacía falta que Jesús visitara su casa, no le hacía falta ver como tocaba a su siervo, no necesitaba ninguna prueba más que su palabra sabiendo que el que obraba era Jesús.
Nosotros muchas veces no tenemos este tipo de fe. Cuando recibimos alguna bendición, si no "vemos" algo diferente, algo extraordinario, alguna prueba con nuestros propios ojos de que dicha bendición viene de Dios, rápidamente se lo atribuimos a otro. Tuve suerte, fue gracias a un contacto ... son expresiones que utilizamos y que aunque parecen inocentes lo que estamos es atribuyendo la bendción a otra persona o causa fuera de Dios.
Y lo peor viene cuando nosotros pensamos que las bendiciones son fruto de nuestro esfuerzo, nuestra inteligencia o nuestras habilidades. Y por desgracia, en mi opinión, es lo que suele pasar.
Recordemos que toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. (Stg. 1.17 - LBLA)
jueves, 30 de agosto de 2007
¿Cuánto espacio tienes para Dios?
Hoy me encontré con este texto de Wally Johnson:
Cada persona tiene "capacidad para llevar" a Dios. El tamaño está limitado tan solo por nuestra disposición para vaciarnos de otras cosasa... En mi vida pasé un tiempo crítico, cuando estaba cansado de jugar a la religión. En un momento de verdad absoluta clamé a Dios y le pedí que me llenara completamente.
La respuesta de Dios fue asombrosa: "No puedo llenarte". Entonces dije: "Dios, tú puedes hacerlo todo". Él me respondió: "Mira tu vida. Estás lleno". Era cierto. No tenía lugar ni tiempo para Dios.
Con la ayuda del Espíritu Santo empecé a eliminar "lo bueno" de este mundo para poder estar lleno de "lo mejor" que Dios tenía para mí. Hasta ese momento había estado lleno de trabajo, tenis, golf, esquí, cacería, pesca y aun trabajos [no ministerios] en la iglesia.
La verdad es que me ha parecido muy acertada esta reflexión. Muchas veces estamos tan llenos que no tenemos ningún lugar para Dios en nuestras vidas. Esto me recuerda a la parábola de Jesús en Mateo 13.44 en la que un hombre dejó todo lo que tenía para conseguir un tesoro mayor.
Como cristianos no tendríamos que tener miedo a vaciarnos de las cosas de este mundo porque lo que encontramos en Dios es mucho más de lo que el mundo nos pueda ofrecer. Por muy buenas cosas que tengamos, o muy buenas actividades ocupen nuestro tiempo, Cristo tiene algo mejor que ofrecernos.
¿Cuanto sitio hay en tu vida para Dios? ¿Por qué no vaciarte dejar que Dios te llene por completo?
jueves, 16 de agosto de 2007
Paz con los enemigos
Los beneficios de seguir los caminos de Dios son innumerables. En el libro de proverbios 16.17 nos da uno de ellos: Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor, aun a sus enemigos hace que estén en paz con él (LBLA). Y lo cierto es que estar en paz con todos es una consecuencia directa de una vida santa y agradable a Dios.
Si nosotros caminamos según los mandamientos de Dios, no vamos a buscar confrontación con nadie, ni vamos a buscar hacerle mal, ni ofenderle con nuestras actitudes o palabras. Por ello vamos a tener paz aún con los que se consideran nuestros enemigos.
La Biblia no nos asegura que nadie vaya a estar en contra de nosotros, es más nos dice que vamos a tener persecución. Pero aún en medio de la prueba nosotros podemos tener paz. Pero no solo paz de estar tranquilos, sino también en nuestras relaciones. Porque, tarde o temprano, aquellos que nos quieran hacer mal se darán cuenta de su injusticia y al final, en palabras del apóstol Pablo, les arderá la cara de vergüenza (Romanos 12.20 - RV95).
Los caminos de Dios no son unas leyes que Él ha puesto arbitrariamente, es una forma de vida que nos beneficia tanto a nosotros, como a las relaciones que tengamos con los demás. Recordemos que los caminos agradables al Señor, Jesús lo resumió de una forma más facil de recordar: el camino del amor (Mateo 22.34-40)
La importancia de la familia
En estos días estaba leyendo el relato del nacimiento de Jesús según el evangelísta S. Mateo. Y me estaba llamando la atención el papel que juega José en esta historia. Y estaba pensando en el porqué de que él estuviese en la historia. Si Jesús nacería de una virgen, ¿era necesario el papel de un hombre? ¿Esa virgen no podía ser soltera?
Probablemente una razón para ello es que una mujer sola en aquella época era muy vulnerable. Y además si tenía un hijo demasiado expuesta a las críticas y la exclusión social, teniendo en cuenta que nunca habría sido casada.
Pero creo que hay una razón mas importante. Dios le proveyó a Jesús un buen marco familiar para su desarrollo personal. Porque, recordemos, que Jesús, siendo Dios, también era hombre y tuvo que crecer en estatura, sabiduría y gracia para con Dios y los hombres (Lc. 2.52). Y para ese desarrollo Dios le proveyó un hogar en el que pudiera crecer.
Al comienzo de Mateo, vemos a José como un hombre temeroso de Dios. De hecho, recibe mensajes de Dios en cuatro ocasiones en los dos primeros capítulos. Para que no abandone a María, para marcharse a Egipto, para volver de Egipto y para dirigirse a Nazaret. Y no solo recibia los mensajes, sino que los obedcía. De hecho Mateo lo describe como un hombre justo.
Pero Dios no sólo le proveyó de un padre y una madre a Jesús. También tenemos otras referencias a la familia de Jesús. Su primo Juan el Bautista, que además fue clave en el ministerio de Jesús. También nos habla la Biblia de los hermanos de Jesús, que aunque no creyeron en Él durante su ministerio, después de su resurrección algunos fueron claves en el desarrollo de la iglesia.
En estos tiempo en los que vivimos y que la familia cada vez está más infravalorada, debemos recordar que si Jesús, creció y se desarrollo en un marco familiar, cuánto más nos hará falta a nosotros una familia. Familias temerosas de Dios y que provean el marco para que la próxima generación sea mejor que nosotros.
martes, 14 de agosto de 2007
Como niños
De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 18.3









